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VIAJAR, VIVIRLO Y CONTARLO: Puebla, México.

  • Luis Felipe Buitrago
  • 24 may 2016
  • 6 Min. de lectura


Para las vacaciones de Semana Santa tuve la oportunidad de mandar a mi hijo mayor de paseo a Puebla a visitar a sus tíos y primos que viven en esa hermosa ciudad. Era la primera vez que viajaba sin nosotros y su primer viaje al exterior así que todo comenzó con el trámite del pasaporte. Su emoción se reflejaba en cada paso del proceso y comenzó a contar los días en cuenta regresiva desde el mismo instante en que le contamos de su viaje.


EL tan esperado día llegó y su emoción estaba al borde del éxtasis, no pudo conciliar el sueño la noche anterior y le esperaba un día de viaje completo. EL viaje lo realizó con sus abuelos, quienes junto a su tío, fueron quienes le hicieron la invitación. Salieron a las 3 de la tarde hacia Bogotá donde esperaron toda la tarde y salieron a las 10:50 de la noche con destino a Ciudad de México, donde los esperaría un conductor que los trasladó a Puebla. A México DF llegaron pasadas las 2 de la mañana y partieron una vez realizados los trámites de inmigración y aduanas a Puebla en un viaje de 2 horas por carretera.


A las 5:30 de la mañana llegaron a la casa de los tíos donde se acostaron a descansar hasta casi el mediodía. El viaje resultó agotador.


Al levantarse, un breve paseo por los alrededores de la casa permitió que se apreciaran los “Cuatro gigantes” de Puebla, el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, La Malinche y el Citlaltépetl o Pico de Orizaba, los más altos volcanes del territorio mexicano que cuidan el valle de Puebla como grandes gigantes majestuosos e impresionantes. Son los volcanes más altos de todo México.


Puebla tiene muchos sitios para visitar tanto para niños como para adultos. Uno de los lugares que más llama la atención a turistas y locales es el zoológico African Safari, así que ese fue el destino programado para el segundo día. Llegaron en carro después de un corto viaje a través de la ciudad y hacia las afueras y realizaron la visita en el mismo carro para ver más de 5000 animales de 450 especies diferentes. El recorrido principal del safari lo hicieron con el sunroof abierto y de esa forma los niños podían asomarse sin peligro en las zonas permitidas.



Así fue como apreciaron los avestruces correr directo hacia el carro y esquivarlo en el último instante, ver las jirafas caminando imponentes con sus largos cuellos y patas, carneros, llamas (incluso una se atravesó al vehículo y tuvieron que detenerse mientras pasaba), capibaras, cebras, antílopes, rinocerontes, ñus, bueyes, elefantes, flamencos, camellos, osos, alces, tapires, venados, hipopótamos, bisontes, tigres de bengala, cebras y leones entre otras especies que viven en albergues que semejan sus hábitats en la naturaleza. Lo que más le impresionó es que estaban sueltos, solo los detiene una cerca para separar las especies que son presa de los carnívoros. Los leones son exhibidos en un ambiente especial en el que se pueden tomar unas fotos bien chéveres.


El recorrido es largo y vale la pena hacerlo con calma. Al finalizar hay zonas de juegos, de alimentación y tiendas para comprar suvenires. Luego de la visita fueron a comer a un restaurante español y luego a casa a descansar de esta jornada.


Al siguiente día se dedicaron a vivir de cerca la cultura de la ciudad. Así fue como tomaron rumbo al Museo Internacional del Barroco donde se busca la mejor manera de abordar el arte barroco para poder transmitir a los visitantes todos los contenidos artísticos que allí se encuentran representados en muestras de arquitectura, música, danza, teatro, artes decorativas, ciencias, pintura y escultura. El mismo edificio donde funciona el museo es toda una obra de arte aunque no de estilo barroco sino que se creó partiendo de tendencias museológicas vanguardistas. A mi hijo le encantan los museos y aprender cosas nuevas que para él son raras. Por eso disfrutó esta visita a plenitud visitando las salas de exhibición y aprendiéndose todas las historias que estaban plasmadas en cada una de las obras y de las salas. Como el museo es interactivo en varias salas, pudo tomar parte en las explicaciones de lo que se allí se exhibe. Su felicidad era enorme.


Después del museo tomaron rumbo a un restaurante donde pudo probar por vez primera el picante mexicano. Pidió una trucha la cual se suponía que no tenía picante, pero al probarla no pudo con ella. Para los mexicanos el picante es parte de sus comidas y su paladar está totalmente acostumbrado a su picor. Desde temprana edad lo incorporan a su dieta en los dulces, la comida e incluso en los teteros en algunos casos.


La cercanía con el DF, como se le conoce a Ciudad de México, tan solo dos horas en carro, permite visitar los parques temáticos que se encuentran en la capital, o cualquier otra atracción o sitio turístico que se desee, hay muchísimos. En esta ocasión visitaron el parque Six Flags México, donde se encuentran atracciones espectaculares para toda la familia. La sensación de montar en las montañas rusas por primera vez se reflejó en su rostro y en su ir y venir sin saber a cuál montar primero. Afortunadamente estaba con sus primos quienes ya han visitado el parque en varias oportunidades y ellos se encargaron de ir escogiendo las atracciones. Una a una fueron subiendo a todas las que les permitía la estatura y así disfrutaron todo el día de este parque que se convirtió en la mejor visita para mi hijo.


Al final del día comieron algo en el mismo parque y luego tomaron la carretera de regreso a Puebla. El día fue agotador y casi todos cayeron dormidos en el camino de regreso.


El siguiente día fue para los niños pequeños. Mientras los adultos descansaban, mi hijo y su prima fueron con mi cuñada a un parque de muros para escalar llamado El Rocódromo donde se dispone de 2000 m2 de muros para escalar incluyendo el segundo más alto de México con 21m de altura. El ejercicio es agotador pero cada muro representa un nuevo reto y los niños, como buenos niños, quisieron subir todos los muros que pudieran, así que terminaron tarde y agotados. Comieron en el parque y fueron a casa a descansar donde cayeron rendidos.


Un nuevo día hacia su entrada y con él un nuevo plan para disfrutarlo al máximo. Con infinidad de sitios donde ir, se decidieron por el Parque del Arte donde pudieron montar en bicicleta y disfrutar de las actividades al aire libre en un parque con pasto verde y clima frio que invita a correr y jugar. Eso fue lo que hicieron. Terminaron jugando una ronde de minigolf y regresaron a casa.


Amanece y el día fue dedicado nuevamente a la cultura. Visitaron la Biblioteca Palafoxiana, la Catedral de Puebla donde se encuentra el órgano de viento más grande de todo Latinoamérica, el Palacio Municipal, el Museo de la Evolución, y pasearon por el centro de Puebla que se caracteriza por sus construcciones que contrastan entre lo colonial y lo moderno. Cabe anotar que Puebla es una ciudad donde se vive mucho la fe católica y se va mucho a misa. Los poblanos se toman en serio esto y por ello se encuentran más de 360 iglesias católicas activas en la ciudad; es decir, pueden escoger una diferente para ir a misa cada día del año.


El último día se dedicaron a comprar algunas cosas para traer a casa y les quedó tiempo para r a patinar sobre el hielo. Una experiencia que le gustó mucho y que cada vez que lo hace es como si lo hiciera por primera vez. Las caídas no se hicieron esperar pero no pasaron a ser más que parte del recuerdo de la experiencia de patinar en el hielo nuevamente.


A dormir temprano y descansar para ir al día siguiente al DF para tomar el vuelo de regreso a Colombia. Nuevamente un día entero viajando con la nostalgia de alejarse de sus primos y la alegría de volver a ver a sus padres fue lo que se vivió en ese momento. Cada escala era un paso más cerca de su casa y de su familia. Llegaron al aeropuerto de México DF donde se despiden del conductor de la familia y se disponen a tomar el primer vuelo del día. Un viaje sin contratiempos y bastante tranquilo para aterrizar en Bogotá y esperar la salida del segundo vuelo. Finalmente embarcaron para llegar a Barranquilla alrededor de las 8 de la noche donde su pequeño hermano lo esperaba feliz y emocionado por verlo de nuevo después de sus días de ausencia. Ese abrazo y el de sus padres completó un viaje inolvidable.



RECOMENDACIONES:

  1. Al viajar un menor de edad en compañía de personas que no son sus padres, debe presentarse un permiso de salida con detalle de las personas autorizadas a viajar con el niño y las fechas de salida y regreso y el destino autorizado. El formato lo puede bajar de la página de Migración Colombia http://migracioncolombia.gov.co/index.php/es/recomendaciones-salida-de-ninos

  2. Al hacer la maleta empaque ropa suficiente para los días que va a estar por fuera. Recuerde que los niños tienden a ensuciarse fácilmente. Siempre mándele zapatos cómodos y algún objeto que le haga sentirse en casa (el libro que este leyendo o un juguete preferido) para que se sienta cómodo al llegar la noche.

  3. Si lleva chaqueta péguele la información de contacto del sitio donde va a estar y la de casa por si llega a extraviarse sepa donde llamar. Si no lleva chaqueta busque un lugar donde hacerlo (zapatos, correa, etc) que siempre lleve consigo.

  4. Pídale que tome muchas fotos para generarle un mayor interés en lo que va a visitar y lo disfrute más.


 
 
 

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